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Alternaria spp. es un grupo de hongos fitopatógenos ampliamente distribuido, responsables de enfermedades foliares, necrosis, manchas oscuras y pudriciones en numerosas especies agrícolas. Las enfermedades más comunes incluyen la mancha de Alternaria, el tizón de Alternaria y la mancha negra. Las especies de mayor relevancia fitopatológica son:
Estas especies pueden causar pérdidas significativas en hortícolas, frutales y cultivos industriales.
Hongos del filo Ascomycota, orden Pleosporales, familia Pleosporaceae, género Alternaria, descritos por Nees. Se caracterizan por conidios multicelulares pigmentados, septos transversales y longitudinales, hifas oscuras, alta capacidad de supervivencia en restos vegetales y rápida dispersión por viento, salpicaduras de agua y herramientas agrícolas.
Muchas especies son altamente polífagas, pudiendo infectar más de 300 especies vegetales.
Los síntomas aparecen principalmente en hojas, tallos y frutos, iniciándose como pequeñas manchas oscuras que se expanden rápidamente. Las lesiones presentan anillos concéntricos característicos, con aspecto de diana. En hojas, la enfermedad provoca amarillamiento, necrosis y caída prematura. En frutos, se desarrollan manchas deprimidas y oscuras que pueden evolucionar a pudriciones poscosecha, especialmente en tomate, cítricos y zanahoria. En condiciones favorables, la progresión es rápida y puede comprometer gravemente la producción.
Alternaria spp. sobrevive en restos vegetales infectados, semillas contaminadas y suelos con materia orgánica infectada.
Dispersión:
Infección:
Ciclo policíclico:
El desarrollo del patógeno se favorece por ambientes húmedos y temperaturas moderadas, que promueven la germinación de conidios y la infección de tejidos. La humedad relativa elevada, el mojado foliar prolongado y la ventilación insuficiente crean condiciones ideales para la progresión de la enfermedad. Las plantas bajo estrés hídrico o nutricional son más susceptibles, así como los cultivos con alta densidad de plantación. Los restos vegetales contaminados en el suelo actúan como fuente continua de inóculo.
La gestión se centra en reducir las condiciones favorables para la infección y disminuir la presencia de inóculo. Las medidas preventivas incluyen mejorar la ventilación, evitar el mojado foliar prolongado y ajustar la densidad de plantación. La rotación de cultivos y la eliminación de restos vegetales ayudan a limitar la supervivencia del patógeno en el suelo. El uso de semillas certificadas reduce la introducción de inóculo. En protección integrada, se recomienda el uso de variedades menos susceptibles y el monitoreo regular del cultivo. El control biológico puede aplicarse con antagonistas autorizados, mientras que el control químico debe seguir la normativa local y alternar modos de acción para evitar resistencias.
Los productos fitosanitarios requieren Carné de Aplicador o Carné de Técnico Responsable.
Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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